La paradoja de la Libertad

La paradoja de la Libertad

No podría decir que la libertad, aquel concepto filosófico político por el cual han habido cruentas batallas, tanto ideológicas como armadas, que han alzado pueblos contra otros o han cambiado sistemas políticos de la noche a la mañana sea algo fácil de abordar. Lo más probable, es que, como todo aquellos conceptos axiológicos complejos, nunca se llegará a un consenso acerca de lo que es o de lo que se incluye dentro del término. De hecho; en algunos idiomas, como el inglés, ni siquiera hay una palabra unívoca para <>, ya que la que tienen puede usarse en sentido de libre y también como gratis; lo que en el campo del software ha generado no pocos problemas, e incluso se ha trasladado ambas acepciones en traducciones poco rigurosas al idioma castellano, lo que sin dudarlo, ha generado más que problemas semánticos en nuestro idioma. Ni siquiera hay que imaginar que en su idioma de origen; la extensión, concepto como también ha generado corrientes diversas, divergentes; muy notables cuando se efectúa algún tipo de aproximación al software libre.

Creando Mundos

Generalmente en filosofía del lenguaje se dice que los actos lingüísticos crean mundos; ya que pueden crear, mantener, o destruir el orden de cosas que rodea el mundo. Quizás el acto más tangible de este poder del lenguaje sean las sentencias judiciales , en las cuales la decisión puede modificar un estado de cosas, reconocer un estado de cosas o simplemente destruir un estado de cosas.

En el caso del software libre, las licencias son el instrumento jurídico que permite la extensión de los derechos y obligaciones tanto de los creadores como receptores del código relacionado.

Quizás en un post futuro aborde qué son las licencias y su relación entre sí, por ahora, quiero abordar acerca del “control”.

Nacido para ser libre

Creo que la figura del Copyleft (es decir utilizar los mecanismos permitidos por el derecho de copia (copyright) para garantizar las capacidad de copiar y modificar el contenido y no al revés); es un instrumento muy ingenioso que ha permitido crear software en cascada. Cada software es replicado; mejorado, optimizado; de manera incremental, y sin ningún tipo de traba; al menos de forma ideal. Las licencias Copyleft permiten entonces que haya libertad (que en este sentido se entiende capacidad de copiar, modificar,estudiar, publicar y distribuir) ha permitido un ecosistema extenso y que en la actualidad mueve mucho dinero detrás.

Poderoso Caballero es don Dinero

A veces recuerdo este verso de Francisco de Quevedo que hablaba sobre la decadencia del Imperio Colonial Español. En el caso del software libre las licencias impiden un control férreo del producto, porque cualquier restricción significaría una violación de la misma; al menos hablando de las licencias utilizadas por los componentes GNU, el Kernel Linux; y otros componentes críticos del sistema. Las empresas no tienen control sobre lo que producen al haber tomado como base alguno de los elementos protegidos por este tipo de licencia, sino que lanzan sus productos e innovaciones a un lugar común en el que cualquiera con el conocimiento necesario puede tomarlos y usarlos, siempre que también los libere, para que otros puedan usarlo a su vez.

Si no puedes controlar lo que haces, ¿puedes controlar a quienes lo hacen?

La respuesta es afirmativa. De hecho pasó. Está pasando; y no hay mucha gente, al menos en este mundo que trate de enarbolar Banderas en contra de esta tendencia perniciosa para el futuro de los desarrollos venideros.

El caso de Red Hat

Red Hat es una compañía que nació en 1994. Desde sus comienzos tomó a las primeras distribuciones Linux (en ese tiempo Slackware), partiendo con un negocio de venta de software. Con el tiempo; comenzaron a hacer mejoras sustanciales al software que distribuían; creando nuevas herramientas, mejoras de software; y creo que el primer sistema de empaquetado de software, que permitía una gestión mucho segura, directa y fácil en comparación a la compilación del código fuente. Con el tiempo; la empresa fue creciendo, hasta transformarse en un referente del mundo GNU/Linux. Sus mejoras y sobretodo influencia creció proporcionalmente con la cantidad de sus arcas.

La naturaleza del código impide que una empresa como Red Hat pueda imponer ciertos estándares; a menos, que estos sean voluntariamente aceptados por los demás desarrolladores de las distribuciones con quienes Red Hat compite. Cada distribución, o al menos las distribuciones madres desarrollaban sus propias herramientas e incluso, efectuaban sus propias modificaciones al Kernel Linux, y a las herramientas GNU, en tanto, correspondieran con su público objetivo. Todo aquello permitía un ambiente de sana competencia, de mejora incremental; y también un abánico de opciones para los usuarios que podían o no escoger cierta oferta de opciones, conforme o no con las necesidades que tengan.

Hasta que Systemd atacó

Systemd es un gestor de inicio, o bueno; más que un gestor de inicio, es un sistema de control. Al comienzo se presentó como una especie de init (un programa que inicia los servicios y el hardware del sistema), pero con el tiempo su diseño comenzó a irrogarse más y más funciones hasta llegar al nível del kernel del sistema. Son conocidos sus fallos críticos y la poca disposición de su staff a reconocer reportes de error. Por último; hasta el mismo creador del kernel Linux ha mostrado una postura contraria conforme va avanzando el tiempo.

El problema de este componente es que hace a todos los procesos dependientes de la existencia de éste en la máquina, so pena de no funcionar; o fallar estrepitosamente. Si quieres usar cierta colección de software, como ciertos entornos de escritorio; es imperativo tener que usar este elemento; aunque no quieras, no te guste, o simplemente, no puedas usarlo (usar una distribución con systemd requiere una máquina de 64 bits; por lo que el abandono de las arquitecturas de 32 bits puede deberse gran parte a esta situación) lo que significa un control no deseado por parte de una visión política más que un requerimiento técnico propiamente tal.

Es entonces como Red Hat impone de cierto modo su propia visión del Ecosistema GNU/Linux contrantando a los principales desarrolladores de las distribuciones competidoras y comunitarias, como sucede con el staff técnico de Debian. Que Red Hat; y sus decisiones no tengan contrapeso; viene exclusivamente de este hecho de ser “empleador de” como una vez leí por ahí:

No puedo opinar en contra de Red Hat, me da de comer.

Creo, que ha sido una forma un poco maquiavélica; y cuidadosamente llevada a cabo por Red Hat para eliminar la competencia; no sólo por su capacida económica; sino aprovechándose que la principal competencia era una distribución comunitaria que no podía competir ni en recursos ni en capacidad de gestión.

(Borrador de Post, quizás vaya abordando cada temática a futuro.)

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: