El año de GNU/Linux en el Escritorio

El año de GNU/Linux en el Escritorio

Soy un gnu/linuxero desde el año 2009. Un compañero de universidad me lo presentó cuando recurrí a él por tener problemas con mi, en ese entonces, Windows Vista. No sólo era muy pesado, sino que tenía problemas con él muy seguido, hasta que, le pregunté que me recomendaba y, por primera vez, yo consideraba usar “Gnu/Linux” como una alternativa de escritorio. Nunca había formateado un computador; ni sabía cómo respaldar los datos; o hacer copias de seguridad. Todo me sonaba extrañamente nuevo y la vez, intimidante.

Tenía miedo, recuerdo que mi primer pensamiento fue tratar de probar el nuevo sistema con el mínimo de impacto posible. Para ello, escogí una máquina virtual; un software capaz de emular la instalación de nuevos sistemas operativos y su funcionamiento. Mi escogido fue Ubuntu 8.04 LTS.


Algo así veía, sólo que en Inglés y no en Chino

El sistema parecía bueno; y funcional. Mientras más lo usaba, más información buscaba y más aprendía, hasta que decidí dar el salto. Usé Mandriva, una distribución hoy extinta, pero que en ese tiempo ofrecía un escritorio muy cuidado y visualmente no era tan feo como Ubuntu.

El problema de Mandriva no sólo era que el soporte era muy limitado en comparación con Ubuntu; por lo que al fin de ese año, decidí usarla como mi distribución predeterminada.

Y desde entonces, he seguido un camino que no sólo me ha llevado a cuestionar mis propios hábitos y percepciones acerca de la tecnología en sistemas computacionales; inteligencia artificial; el cómo ha ido evolucionando el sistema que utilizo, o probando otros sistemas aún más desconocidos, o técnicos, aprendiendo a flashear celulares; o hacer funcionar dispositivos que no funcionaban con su sistema operativo original.

Un mundo nuevo, ¿Filosofía Nueva?

Siempre he sido una persona muy curiosa. Tener un blog es prueba de ello. Una curiosidad bien entendida lleva a preguntarse que está detrás de lo que se usa; por qué es de esa forma y no de otra, o cómo modificar las cosas para lograr un resultado deseado.

Fue un descubrimiento saber que, detrás de todo este nuevo mundo habían muchos principios filosóficos que sustentaban toda un movimiento. Un movimiento que pregonaba la libertad de los usuarios en conocer, modificar, publicar y estudiar el software que se estaba usando.
Un movimiento que consideraba al software un producto del intelecto; y que, al igual que las matemáticas o las ciencias físicas, las que son de libre enseñanza para todas las personas que quieran/puedan acceder a ellos. Es un mundo apasionante y al que le dedicaré una entrada especial.

Pero, a veces, los mundos nuevos no son suficientes

GNU/Linux es una colección de software que no tiene un sólo objetivo. Un conjunto de diferentes herramientas, que, unidas, forman un sistema operativo completo. Su uso varía de persona en persona; de institución a institución, de organización a organización. Varía desde sistemas simples para permitir la navegación web (servidores), sistemas dedicados a la investigación aeroespacial (estación internacional, colisionador de hadrones) o simples sistemas para el usuario no informático.

Y este es el punto más polémico.

El año que nunca llega

El otro día me enteré que el director de la Linux Foundation daba una conferencia en la cual afirmaba que:

Repitan Conmigo: 2017 es el año de Linux

Y tiempo después ese mismo Director Ejecutivo fue captado cuatro horas después usando un sistema Mac OS X, en un dispositivo Apple. Ni él mismo creía en sus propias palabras, o quizás tal vez , si; pero, el año de Linux para los negocios empresariales.

Me recordó cuando un personaje conocido por sus aportes en algún momento al software libre, y sus colaboraciones fundacionales para acercar este sistema poco amigable para el usuario medio lo fuera mencionaba que este sistema era un fracaso en el mundo del escritorio, o sea; para el usuario medio y sin conocimientos técnicos. ¿Pero cómo? ¿Quién es este personaje?

En el lejano 1997

Para dar un panorama completo de la historia hay que viajar en el tiempo, al año 1997.

La informática personal tal como la conocemos hoy, había dado su primer paso para la masificación. El lanzamiento de Windows 95, con un sistema cuya curva de aprendizaje facilitaba mucho las cosas, junto con los precios del hardware a la baja, propiciaron que la computación personal llegara a personas con cada vez menos perfil técnico. El año 1996, un estudiante alemán llamado Matthias Ettrich vislumbró que era posible crear una interfaz similar para sistemas poco amigables de tipo UNIX, al de que denominó KDE (Kool Desktop Environment) el primer entorno de escritorio había nacido. En ese entonces; y por un problemas de licencias; se levantaron ciertas voces disidentes, que a la vez significó la creación de otro entorno de escritorio tipo windows 95, conocido como GNOME, (GNU Network Object Model Environment), desarrollado por Miguel de Icaza, Federico Mena Quintero y Nat Friedman, quienes; con distintos apoyos trataron de otorgar las interfaces gráficas amigables para los usuarios dentro de la época.

Los sistemas GNU/Linux comenzaron una evolución sin precedentes en su afán de acercarse al usuario medio. Todas las interfaces gráficas empezaron a incluir mejoras incrementales, que incluso luego eran adoptadas por la competencia privativa como en las versiones de los sistemas de Apple y Microsoft.

Y el tiempo pasa…

Diez años después Gnu/Linux era una alternativa real y distante ya de las numerosas configuraciones que lo hacían un sistema sólo para informáticos y entendidos. Cualquiera con el mínimo de interés podía instalarlo y usarlo en la medida de que tuviera hardware compatible.

De hecho; la madurez del kernel Linux, hizo que Google (2008) se fijara en él para crear su sistema operativo Android, que en la actualidad supone el 80% de los smartphones del mundo, como también parte importante de los dispositivos orientados al internet de las cosas.

ubuntu804
Ubuntu 8.04, 2008

2012, el año en que las estatuas se caen

Durante mucho tiempo, aquellos personajes fundadores de software importante libre permanecen el inconsciente colectivo de los usuarios como una especie de héroe al cual hay que respetar y resaltar sus logros hechos y derechos.

En ese año, leí un artículo que me dejó anonadado. El principal impulsor de uno de los entornos de escritorio más populares de GNU/Linux, decía que el escritorio estaba muerto.
No lo pude creer. Quizás aún no lo creo. ¿Qué puede llevar a un defensor del software libre y de los sistemas libres a criticarlo y recomendar soluciones que borran todo lo que ha dicho o hecho durante gran parte de su vida profesional?

Es muy curioso que alguien diga que la libertad de forkear y crear nuevo software y nuevos paquetes para distintas soluciones; sea la piedra de tope y la razón por la cual el escritorio no funciona. Que los dispositivos no funcionen de manera automática. Que programas antiguos no funcionen en las nuevas versiones, como sucede en Windows, u otras justificaciones que no me parecen del todo válidas.

Y ese día dejé de sentirme culpable por mi nuevo amor por OS X

No es el único ejemplo. Hay uno mucho más directo para quienes estamos en el mundo del software libre hace tiempo. Picajoso, más conocido como Javier Pastor, fue en su tiempo, redactor de muylinux. Según lo que yo recuerdo, era un fanático de Ubuntu, y la empresa detrás; Canonical. En la actualidad, ha adoptado la visión de Miguel de Icaza; en la que el software libre no está al nivel para llegar al usuario medio y la cruzada por la libertad es algo sólo aceptable por un montón de nerds, que sólo luchan contracorriente y fanáticamente por un sistema que nunca podrá competir cara a cara con el hardware/software de las compañías dominantes.

El cambio ocurre cuando el consumidor se transforma en usuario

Creo que nunca veremos un sistema GNU/Linux exitoso al nivel de Mac OS X o Microsoft Windows, pero hay ciertas alternativas que demuestran que en realidad, da lo mismo que software se use en la medida que tenga lo que el consumidor pida. Y aquí está el enfoque que quiero resaltar (y del cual ya hablé una vez en un post). El consumo es algo directo; algo que se esfuma; algo que solamente dura un momento. No requiere una relación directa con el producto que se consume; a menos que este se consuma día a día como pasa con el agua. El consumidor no interfiere con la cadena de producción, como tampoco tiene más decisiones que se basan en la censura negativa comprando o dejando de comprar el producto. En GNU/Linux esa perspectiva se transforma radicalmente, permitiendo a la organización o individuo participar activamente en la cadena de producción o creación de nuevo software ya sea colaborando, enviando dinero, comprando hardware relacionado, enviando informes de error; o simplemente usando el sistema.
Se establece una relación distinta. Una largoplacista, en la cual el último eslabón es tan o más importante que el primero.

Todos podemos cambiar de opinión. Y no hay problema.


Wallpaper de Parabola, Una distribución Linux

Pero creo que lentamente, GNU/Linux se sitúa como una opción transversal; mucho más presente hoy en los medios de lo que era hace 10 o 15 años. No sólo hay empresas de nicho o pequeñas dedicadas a vender hardware específico con distribuciones ya preinstaladas, sino que grandes empresas como DELL destacan por vender sus portátiles con Ubuntu ya preinstalado. Lo ideal sería que la gente gaste un poco más para apoyar estas iniciativas con el esquivo dinero, para incentivar a estas pequeñas empresas o divisiones de empresas a seguir en la senda adecuada.
Y como me dijo un amigo:

El año del Escritorio comenzó cuando instalé GNU/Linux en mi Laptop.

Fuentes:

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