La Libertad para Usar el Software Libre… ¿Cómo nos dé la gana?

La Libertad para Usar el Software Libre… ¿Cómo nos dé la gana?

Se nota que no entendieron el concepto de la red social y como la mayoría viene de Twitter (y ni conocen GNUSocial o cualquier otra red social libre, es más, me atrevo a decir que no tienen idea del software libre) utilizan la red como No debería usarse. He tenido varias discusiones al respecto con varios usuarios de la red sobre el uso que se le da pero llámenme como quieran pero si no la usan como deberían no tendrían que ser usuarios.

Hace algunos días, leí un enlace que compartieron por Mastodon, en donde un ex-admin de un nodo de esta red social libre; se descargaba por el fracaso, que según él, se había desencadenado por la incapacidad de la red social para alcanzar el millón de cuentas, como también, por la decepción que le había ocasionado ver el uso que los usuarios de su nodo hacían del software que él ponía a disposición, cosa que le molestaba profundamente hasta niveles indescriptibles.

Leer tal reflexión hizo que me preguntara a mí mismo cuál era la magnitud que podía alcanzar la libertad de uso que otorga el software libre o quién determinaba dicha libertad.

Aquí, el alcance de la libertad de uso se ve limitada por la libertad del servicio de quien entrega ese software a disposición de la comunidad, el que siempre puede o debe tener ciertas reglas que limiten su uso. Pero, ¿cuáles?

A mi entender, las reglas siempre deben ser mínimas, en cuanto sólo signifiquen evitar algún tipo de persecución penal/civil por parte de la normativa vigente en el lugar en cual se encuentre el servidor, evitando futuras molestias a los administradores de dichos servidores, que, muchas veces, otorgan sus servicios de manera gratuita y abierta a la comunidad.

Cualquier otro tipo de consideración más allá de la normativa legal aplicable, significa cierta especialidad del servidor (y servicio), generando una especie (discutible, por cierto) de censura previa (o derecho de admisión), lo que puede ser aceptable, en el entendido que el servicio de acceso se presta por privados, y de forma gratuita, sin tener beneficios económicos de por medio, más que aquellas donaciones que en muchos casos sólo alcanzan para la mantención de los servidores, nombres de dominio, dns, infraestructura, y otros; que permiten tener un software y el servicio que se presta a través del mismo, funcionando con cierto nivel de continuidad y calidad.

Sin embargo, creo que, exigir cierto nivel de compromiso filosófico o conocimiento previo de algo que es muy ajeno en el mundo “normal”, siempre, en el supuesto del consumidor de tecnología promedio, es un requisito un tanto desmesurado; puesto que, se estaría limitando el uso del software [libre] a un sector específico, que en su mayoría, ya lo usa, o lo usó en algún momento en el pasado; lo que ciertamente, se contrapone con una perspectiva más holística, en la cual, toda persona pueda usar el software sin tener la obligación de saber que es lo que se está usando.

En un mundo como el de las redes sociales, un mundo que mueve intereses económicos, intereses gubernamentales, de pertenencia social, usar algo que está fuera de lo normalmente aceptado mediante las reglas sociales, ya significa todo un desafío, por lo que limitar aún más ese espectro de valientes, no hace nada más que restringir el propio crecimiento a posteriori.

En un mundo ideal, cada persona debería ser consciente de aquello que consume, usa y las implicancias en el largo plazo respecto de sus propias conductas y decisiones, tanto en sí mismo, como también en el mundo que le rodea, pero, no estamos acostumbrados a hacerlo, ya sea, por una mal entendida comodidad, por una pereza cultural o [inserte su motivo aquí]. No estamos en ese mundo. No podemos exigir más allá de lo socialmente admisible, si queremos que las normas se cumplan y no caigan en el olvido o se transformen en letra muerta. No quiero que se mal interprete, considero que, en el caso del software libre es importante enseñar los principios liberales/tarios en los cuales se basa; enfocándose a las personas que tienen el interés real y cierto de aprenderlo. De otro modo, sólo significarán una pérdida de tiempo para quien enseña, y a largo plazo, no sólo serán olvidadas por el receptor, sino que se convertirá en un gasto de recursos completamente irrelevantes en quien no va a cambiar su forma de pensar, ni sus hábitos de uso/consumo.

Llegará donde tenga que llegar.

Los principios filosóficos del software libre cumplen una función fundacional para los entendidos en la materia, pero la para la gente ajena al mundo de la tecnología y la programación, sólo sirven en la medida de que puedan ser internalizados como una plusvalía del software libre por sobre aquel que no lo es, logrando, en una mirada largoplacista que el uso de éste por el nuevo usuario sea definitivo, y no de “probar e irse”.

El uso sólo se entiende utilizando.

En términos generales y aunque parezca redundante, la meta del software libre es que la gente lo use, y que no tenga restricciones en dicho uso. Un software sin uso, es irrelevante social/económicamente, y con el tiempo deja de ser mantenido, debido que los desarrolladores pierden el interés en desarrollar, mejorar y actualizar el software en cuestión.
Da lo mismo que la gente que lo usa, sepa o no que está usando, si este uso es positivo tanto para las personas que lo utilizan como para los desarrolladores/administradores que se preocupan de la gestión del mismo.

Es en este supuesto, en donde entran en juego los principios, que pueden ser una herramienta efectiva para evitar que ese software deje de ser usado en el futuro cercano. Determinar que los conocimientos previos acerca de la libertad del software funcionen como una herramienta de selección y/o discriminación puede tener sentido, sólo sí se quiere postular a algún curso de formación académica o a un lugar de trabajo relacionado con el software libre, pero nunca utilizarse para desvirtuar el derecho de Uso otorgado por dicho software, al nivel de hacer irreconocible, contradecir o desnaturalizar su espíritu; debido a que no sólo puede considerarse una violación de la licencia, sino que también una discriminación arbitraria reñida con ciertos derechos fundamentales de las personas, matizados en este aspecto, simplemente por ser un servicio que se presta sin contraprestación aparente de los usuarios.

En el caso particular de la instancia o nodo que cerró, me apena enormemente aquellos datos que se perdieron por la imposibilidad de los usuarios de hacer respaldos de sus publicaciones, debido a que es una característica que aún no está implementada en el mismo software de Mastodon; pero se puede hacer recurriendo a servicios externos, lo que requiere conocimientos más avanzados o tiempo y tutoriales para implementarlos. Ojalá que con el tiempo esa característica se implemente y la migración internodal pueda ser hecha sin muchos traumatismos de por medio.

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