Música Libre

Música Libre

Hace un par de semanas, me enteré que el sitio por el cual podía convertir videos musicales de Youtube, extrayéndoles el audio y bajando el archivo .mp3 correspondiente, fue cerrado debido a que la RIAA, una entidad malévola que agrupa a las [compañías] disqueras de Estados Unidos de América, demandó al propietario del sitio por infracción del copyright al facilitar la descarga de contenido restringido.

Al final, y ante la amenaza; el propietario del sitio decidió llegar a un avenimiento (acuerdo), pagar una suma de dinero (que desconozco) y cerrar por/para siempre.

Seguro las disqueras se ven de esta forma a sí mismas, defendiendo sus intereses más allá de lo aceptable.

Lo más probable es que, a lo largo del tiempo se inicie la misma persecución hacia sitios que realicen el mismo servicio.

Los beneficios de los derechos de autor se dirigen más a los editores/distribuidores que a los propios autores

Pero, ¿es posible escuchar música sin tanta presión de los distribuidores y su intimidante maquinaria legal?

La respuesta es sí, y la mayoría lo hace por las denominadas plataformas por streaming; como la conocida Spotify, pero sigue siendo, a mí entender, partidaria de los vicios del sistema; abuso de anuncios para los usuarios gratuitos, limitación de canciones, etc.
Lo otro es pagar directamente por la canción como ocurre al usar el software de Apple, iTunnes, o en el mismo Spotify, para evitar los molestos anuncios.

Otra opción es escuchar música que se encuentre licenciada de otra manera. Aquella que es posible reproducir y compartir sin vivir el miedo de que te llegue una demanda por parte de las amigables entidades que velan por los derechos de autor.

Jamendo

jamendo

Jamendo es un sitio web que nace en el año 2005. En teoría, nace como una comunidad de artistas que publica música que se puede escuchar/descargar sin restricción en caso de que el uso de la misma sea no comercial (licencia creative commons compartir igual,reconocimiento y no comercial), mientras que para un uso comercial se puede comprar una licencia que permita dicho uso.

Los artistas son personas independientes que suben sus creaciones, esperando que se compartan, promocionen y lleguen a un espectro amplio de público. Hay de todos los géneros e idiomas, razón por la cual es un sitio bastante cosmopolita donde pasar una tarde descubriendo música de buena calidad.

Magnatune

magnatune

Magnatune es un sello discográfico de USA que, al igual que Jamendo, distribuye música bajo una licencia creative commons no comercial; pudiéndose escuchar todo su catálogo en su sitio web o mediante streaming. Al igual que con Jamendo; se pueden conseguir licencias para usos comerciales, y de ésta forma beneficiar a los artistas.

OnClassical

onclassical

Sello discográfico Italiano que se preocupa de distribuir música clásica (o docta como me corregía un compañero de U que estudiaba música) usando el mismo mecanismo de licencias creative commons no comerciales, otorgando la opción de adquirir una licencia en el caso de un uso no comercial.

El problema de estas plataformas es que, en su carácter de independiente, nunca se va a encontrar el grupo de culto o de moda (hecha la excepción para los amantes de la música clásica), pero puede servir para explorar nuevas alternativas en un mundo donde el interés de las Corporaciones van cercando la libertades del usuario en detrimento de su potencial público y los autores del arte que dicen proteger.

El Uso Justo v/s Copyright

En teoría, el copyright nace como una forma de regulación industrial, que permite otorgar un monopolio a los editores/distribuidores en favor de otros. La gracia no es sólo proteger al autor, sino a los editores de su propia competencia. El problema radica que en la era digital, la capacidad de hacer una copia está a la mano de cualquier persona, por tanto; la limitación deja de ser industrial, para volverse de carácter general, lo que sin duda limita incluso las copias privadas y otras de manera exponencial, conforme van apareciendo las nuevas tecnologías. El problema de que el uso justo deba probarse y no presumirse en un juicio, hace que la carga probatoria del posible demandado llegue a significar una violación fáctica del derecho a defenderse, al elevar el estándar probatorio a la parte más débil en estos posibles juicios, viendo cada vez como el pez grande se devora al pequeño en un círculo eterno.

Creo que partir por buscar nuevas opciones, es la clave para seguir evitando esta escalada, cuya pretendida costumbre de extender el derecho hasta el nivel de desnaturalizarlo; lo convierte en una de las mayores legislaciones penales del mundo, sin respetar todos los derechos y garantías que estas leyes dan a sus respectivos ciudadanos.

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